Por René Chávez
** El peso de la imagen en la competencia portuaria.
Lázaro Cárdenas, Mich., noviembre 29, 2021.- La demanda del autotransporte de carga por mayor seguridad contra la delincuencia en la autopista Siglo XXI ha sido la constante por largos años, particularmente para el tramo Puerto de Lázaro Cárdenas-Pátzcuaro con su punto crítico en el trecho Las Cañas-Infiernillo. Los transportistas lo mismo han denunciado robos de unidades que lamentado la ausencia policial o la falta de cobertura de GPS y de telefonía celular, entre otras quejas.
Si por esta sola circunstancia apreciáramos la validez de las conectividad terrestre del Puerto de Lázaro Cárdenas, pensaríamos en un puerto ubicado en una zona asolada por la delincuencia, donde transportar carga es altamente peligroso y no costeable. Así que uno se pregunta que se espera del impacto de esta información en sectores interesados en mover cargas por el acceso marítimo internacional michoacano. La respuesta, al parecer, es más que obvia.
Que conste que no estamos ni sugiriendo ni proponiendo aquí que no se denuncie ni que no se difunda el reclamo de los autotransportistas, ni decimos y mucho menos afirmamos que éstos no tengan justificada razón para mostrarse exigentes con las autoridades en materia de seguridad carretera. Lo que hacemos es recordar que resaltar las “debilidades” de un puerto para ponderar las ventajas de otro es parte del juego de la competencia portuaria.
Tan es así, que en el pasado reciente, digamos una década atrás, las autoridades estatales (y las portuarias aunque discreta e indirectamente) se vieron precisadas a reaccionar ante una “acometida” al Puerto de Lázaro Cárdenas, cuando su sostenido crecimiento despertó una comprensible lucha comercial.
A mediados del 2009, y a pesar de que nunca se aceptó abiertamente, el Puerto de Lázaro Cárdenas fue sujeto de una competencia no tan limpia por parte de intereses que en ese entonces veían con preocupación el sostenido desarrollo de la terminal michoacana. El secretario de Desarrollo Económico de Michoacán del momento, Eloy Vargas Arreola, dejó entrever por aquellos días que había el intento de presentar una imagen negativa del puerto de Lázaro Cárdenas.
Dijo en una entrevista de principios de julio de ese año que de pronto aparecían “por ahí en Internet mensajes que destacan la conflictiva social de esta ciudad que estaría supuestamente entorpeciendo la operación del puerto; mensajes que son llevados a los clientes en un intento por desacreditar el avance alcanzado por esta terminal marítima.”
Aceptó Vargas que navieros y agentes aduanales habían dicho que les costaba trabajo convencer a los clientes para operar sus cargas a través del puerto local, quienes por razón de la difusión de esa mal intencionada práctica veían que la señal del puerto no era la más positiva.
Por esas fechas se dio una reunión en la Ciudad de México entre autoridades portuarias, usuarios del puerto y empresarios locales con la Asociación Mexicana de Agentes Navieros para conversar sobre iniciativas que contribuyeran a la mayor promoción del puerto cardenense, con la participación del gobierno michoacano, quien estaba interesado, incluso, en involucrar a otros actores sociales de la entidad para que conociesen la realidad del puerto, porque también ellos tomaban decisiones en materia de inversiones, conflictos y cuestiones políticas.
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