domingo, 15 de marzo de 2026

UN SÍMBOLO SIDERÚRGICO PARA LÁZARO CÁRDENAS

INDICADOR Del PUERTO 

Por René Chávez 

• UN SÍMBOLO SIDERÚRGICO PARA LÁZARO CÁRDENAS. 

Lázaro Cárdenas, Michoacán, marzo 4, 2026.-  ¿Qué significa la convocatoria de ArcelorMittal México para crear un fotolibro conmemorativo del 50 aniversario de la siderúrgica el 4 de noviembre de 2026?  



La breve descripción del propósito cita: “La historia de ArcelorMittal México se escribe contigo.  En 2026 cumplimos 50 años y queremos festejarlo con un fotolibro conmemorativo que refleje los momentos, experiencias y recuerdos de quienes forman parte de la comunidad de Lázaro Cárdenas, Michoacán.  Te invitamos a compartir fotografías y a construir juntos un recuerdo especial, lleno de imágenes que hablan de quiénes somos y cómo hemos crecido juntos durante estas cinco décadas. Anímate y comparte tus recuerdos subiendo tus fotografías en el siguiente enlace…”  

Además, el promocional de la convocatoria viene una frase sugerente: “No necesitas trabajar en ArcelorMittal para participar.  Si tú o tu familia han vivido cerca el trabajo de la planta, también forman parte de este legado.”  Y más recientemente la empresa ha publicado otros elementos que animan el escenario previo de la gran conmemoración del 50 Aniversario, como es el caso de “Un 6 de febrero, pero del año 1976…” o “Un 9 de febrero, pero de 2012…” 

Sobre el tema, nosotros queremos ir más adelante y considerar como posible que esta convocatoria puede tener un significado más profundo: probablemente el de un especial sentido de estrecha relación de ArcelorMittal México con la historia de la siderurgia local tejida por la comunidad de Lázaro Cárdenas.  ArcelorMittal México tiene sus propios valores, sin duda, pero también es consecuencia de esa historia.  

ArcelorMittal México invierte socialmente en el municipio de Lázaro Cárdenas alrededor de 2.6 millones de dólares anuales, que podrían elevarse hasta los cuatro millones si se cuantifican las participaciones sociales a nivel estado y en eventuales emergencias.  Esto habla de los valores de la empresa sobre su responsabilidad social con el entorno, a través de una gama de programas de beneficio comunitario.  Pero pensamos que es hasta ahora cuando esa responsabilidad parece extenderse hasta el espacio histórico.  

Una historia que, nos parece, va más allá de consideraciones sobre regímenes de empresa pública o privada. El ángulo desde el cual percibimos esta parte de la historia propone centrarse esencialmente en la relación de los hombres y mujeres que a lo largo de casi 50 años  han forjado una leyenda sobre su destino en torno a la siderúrgica.  

Para intentar explicarnos es necesario entrar en contexto:

Cuando en junio de 2007 ArcelorMittal  dio a conocer oficialmente el contenido y símbolos de su nueva identidad corporativa, empezó el adiós a la imagen y símbolos de SICARTSA como entidad paraestatal; identidad ya diluida parcialmente, a partir de 1991, cuando el Grupo Villacero adquirió la siderúrgica y que, probablemente por razones tanto comerciales como legales, decidió conservar la razón social de la Siderúrgica Lázaro Cárdenas-Las Truchas y el acrónimo SICARTSA que se derivó del nombre y símbolo de identidad y, además, como marca de sus productos terminados de acero, esto es varilla y alambrón.  

ArcelorMittal México terminó con ese episodio al adquirir SICARTSA del Grupo Villacero en 2006, aún cuando desde 1992, como Ispat Internacional, ya había adquirido lo que se conoció como la Segunda Etapa de SICARTSA.  

La adquisición de la empresa por parte de ArcelorMittal y el adiós a  SICARTSA de 2007 nunca fue un desprendimiento total de la historia precedente. La separación no implicó un cambio geográfico de lugar ni una súbita sustitución de edificaciones ni instalaciones ni afectó las características inherentes del personal  ni modificó el estado de cosas del entorno social, simplemente  fue un proceso de lo que implica una compra-venta,  pero con nuevas políticas, valores  y objetivos.  

Los valores propios del personal, sin embargo, continuaron sustentados en su pasado inmediato, en la  formación profesional adquirida y en un convencimiento de capacidad de logro, en tanto que la población continuó afirmada en la familiaridad con la empresa como generadora de empleo, relaciones comerciales y oportunidades, con una natural evolución enriquecida, desde luego, por las nuevas formas, retos y relaciones provenientes del pensamiento y valores de ArcelorMittal México.  Dicho llanamente, se trata de la ininterrumpida continuidad de una historia humana en torno a “su” siderúrgica.   

Así, y visto con optimismo, la convocatoria de ArcelorMittal México para el fotolibro y lo que parece la preparación de un gran aniversario, abre un resquicio por donde se introduce  una posibilidad trascendente:  

¿Cómo crear la voluntad para enlazar todos los episodios de la historia de la siderúrgica en una sola cultura de esfuerzo y logros y traducirla en un significado social propio de Lázaro Cárdenas? 

Un significado con su propia simbología que representaría un reconocimiento tácito a los sicartsianos  protagonistas de la primera parte de esta historia, a los actuales siderúrgicos que han continuado el esfuerzo hasta el presente,  al soporte social que ha jugado la población del municipio desde el inicio de esta epopeya y a todo lo que conjuntamente, empresa y comunidad, han creado para convertir a Lázaro Cárdenas en la capital del acero de México.  

Por eso hablamos de un significado siderúrgico social para el presente y para la posteridad.  La simbología se constituiría en la parte visible de ese distintivo de orgullo de la población de Lázaro Cárdenas que  subyace en el hecho de la participación de miles de hombres, mujeres y sus familias  en el desarrollo siderúrgico local; una contribución que todos recuerdan y consideran como la gran oportunidad de haber sido protagonistas de logros considerados históricos desde el génesis hasta el presente. 

La posibilidad de erigir tal símbología siderúrgico social que concentre todos los reconocimientos a que hemos hecho referencia no es un asunto sencillo, pero es posible. 

Si eventualmente ArcelorMittal México se suma al anhelo de los sicartsianos de la etapa paraestatal de heredar el ejemplo de su compromiso social, su entrega y capacidad de logro, tal hecho se interpretaría, sin la menor duda, como la determinación clara de la compañía de reconocer el valor histórico de la participación humana en cada etapa del desarrollo del complejo siderúrgico hasta la fecha. 

Entonces, tal vez, el 50 aniversario de esta productora de acero adquiriría el valor superlativo de la celebración de lo que cada hombre y mujer de la comunidad entregaron alguna vez, acompañados de sus familias, para el desarrollo de la acerera y lo que ésta ha significado en todo tiempo como ancla de oportunidades y progreso. 

En este punto es necesario recapitular para comentar que los sicartsianos que persiguen este sueño no son solo los que pertenecen a la asociación civil SICARTSA, Nuestra Historia, sino que existen otros grupos importantes de sicartsianos, así como otros tantos dispersos, quienes  colectivamente mantienen la aspiración de verse representados por un símbolo en algún punto de la ciudad, como testimonio de su episodio histórico. 

Y es que en el corazón de todos se encuentra atesorado el innegable distintivo de orgullo de la población de Lázaro Cárdenas que  subyace en el hecho de la participación de miles de hombres, mujeres y sus familias  en el desarrollo siderúrgico local; una contribución que todos ellos consideran como la gran oportunidad de haber sido protagonistas de logros considerados históricos. 

Así que volvemos a preguntar: ¿Cómo entusiasmar la voluntad para engarzar todos estos episodios en una sola historia, en una sola tradición, en una cultura siderúrgica local, en un símbolo siderúrgico social?  

Imaginemos que en el ánimo de conmemorar 50 años de cultura siderúrgica en Lázaro Cárdenas,   eventualmente ArcelorMittal México decide hacer eco del anhelo de los sicartsianos y, de la mano con todos ellos y de la propia sociedad local, decide  participar para erigir ese símbolo que podría representar a todos: la réplica de la “Fuente Ornamental de la Plaza Voluntad de Acero” e instalarla, en acuerdo con las autoridades municipales, en un sitio estratégicamente visible de la ciudad. (Imaginémosla iluminada y  coronando un extraordinario valor colectivo).

Esa fuente se mostraría única y orgulloso en el 50 aniversario de la “historia siderúrgica de Lázaro Cárdenas”, un término que engloba las dos épocas, pública y privada, por las que ha transitado la productora de acero, como distintivo del origen de la historia y como factor de la continuidad de la tradición siderúrgica local. 

Todo lo anterior además y al margen de lo que ya logrado la asociación civil SICARTSA, Nuestra Historia, al haber conseguido que la fecha histórica del cuatro de noviembre se encuentre registrada en la efemérides de las conmemoraciones cívicas del Gobierno Municipal de Lázaro Cárdenas, como el Día de SICARTSA, y de la edificación de un memorial de aniversario con la placa alusiva justamente al lado de la estatua del general Lázaro Cárdenas del Rio en la Plaza Cívica.   

Otra cultura, la portuaria, pugna también por un lugar preponderante en Lázaro Cárdenas, lo cual habla de la riqueza de los valores que ha forjado nuestra sociedad, los que merecen ser apreciados y fortalecidos para bien de la historia propia, de la identidad nuestra, de la armonía productiva y sus beneficios sociales. Pensemos en una comunidad con dos muy visibles y aceptadas culturas basadas en logros como norma de vida.  

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