INDICADOR Del PUERTO
Por René Chávez
** Sedeco ya está en marcha en dirección del gran reto.
Lázaro Cárdenas, Mich., enero 4, 2022.- El discurso oficial y algunas acciones dejan más que claro que el gobierno michoacano que preside Alfredo Ramírez Bedolla quiere establecer una gran diferencia con gobiernos estatales previos, al proponerse escalar la economía michoacana a niveles no registrados en toda su historia. De este tamaño vemos el reto para todo un sexenio de gobierno.
Ya de entrada, la Secretaría de Desarrollo Económico estatal, encabezada por Alfredo Anaya Orozco, ha sido reestructurada con la incorporación de dos nuevas subsecretarías: una, la llamada T-MEC, y la otra, denominada de Trabajo y Previsión Social, que actuarían como una eficaz pinza: la primera promovería y facilitaría la atracción de las inversiones y, la segunda, atendería a las empresas atraídas o existentes en sus compromisos obrero – patronales derivados de los acuerdos establecidos en el T-MEC. Es decir, la estrategia de trabajo ya está en marcha.
Con todo, nos parece que el proyecto bandera de la actual administración estatal tiene sustento porque se encuentra soportado por la aportación que pueda provenir del delta del Balsas, donde se encuentran el potente motor económico que significan para Michoacán el Puerto de Lázaro Cárdenas y la pujante siderúrgica ArcelorMittal con su reciente entrada en operación de su planta Laminadora de planos y la envidiable reserva territorial de la isla de La Palma, que puede convertirse en alojo de industrias de manufactura y servicios que complementarían el atractivo y valor logístico de la Terminal marítima.
Y además por el respaldo de una declarada voluntad política central federal, sin la cual poco podría lograr el gobierno michoacano, como ya lo ha demostrado la historia contemporánea, donde el mandatario en turno poco ha logrado, ya no digamos hacer sino incidir siquiera, en el destino del delta del Balsas, el que no pocos consideran como un enclave federal.
Pero definitivamente lo anterior no lo es todo, hay de por medio factores externos que pueden tardar más de lo razonable en convertirse en piezas favorables para las expectativas del Gobierno de Michoacán, lo cual podría eventualmente limitar los alcances que se ha propuesto la actual administración si las cosas no ocurren dentro de los tiempos que seguramente se han estimado.
Daremos un ejemplo: con la transformación que parece experimentar el transporte marítimo internacional, el comercio por mar no recupera su normalidad luego de los efectos de la pandemia y el incremento de las tarifas se vuelve insoportable para fabricantes y minoristas, lo cual ha llevado a un desbalance en el número de navíos navegando y en el desajustes en la operación de los puertos, donde unos entran en crisis y otros se benefician de la situación, como le ha ocurrido al Puerto de Lázaro Cárdenas.
No obstante, el contexto actual no es resultado de un proceso donde hay estabilidad en el comercio marítimo, sino causa de una ruptura de la normalidad con la irrupción de la pandemia. Nadie puede predecir, por tanto, cuánto más se mantendrá la crisis y las condiciones que ahora favorecen al puerto michoacano, el que a pesar de todo y para fortuna de Michoacán y de México está diseñado para que cambios previsibles del actual escenario también terminen por favorecerlo.
Resulta complejo comprender cómo es que el Puerto de Lázaro Cárdenas, del que depende en gran manera el éxito del objetivo económico del gobierno, puede resultar eventualmente afectado si se reduce el tráfico de buques por la persistencia de la crisis del comercio y también eventualmente favorecido por este mismo efecto. Lo que nosotros podemos apreciar es que si la situación actual se mantiene, el puerto michoacano continuará favoreciéndose en la recepción de navíos y operaciones de carga, pero si cambia y en su lugar viene una reducción del comercio intercontinental, puede surgir como consecuencia un comercio más regional de gran intercambio entre los países que conforman el T-MEC basado en la sustitución de importaciones de China, donde el puerto cardenense se vería igualmente beneficiado por su vocación de puerto “hub” o puerto concentrador. Su diseño, por tanto, es su gran ventaja.
Consideramos nosotros que todas estas investigaciones de mercado se encuentran en manos del Gobierno de Michoacán, concretamente en su secretaría de Desarrollo Económico, y serían parte de los elementos que le han permitido establecerse un reto como el que hemos referido. Y claro, de la mano de los expertos de la Administración del Sistema Portuario Nacional de Lázaro Cárdenas.
Aspiraríamos a que el Gobierno de Michoacán y la Secretaría estatal de Desarrollo Económico, tanto como el Puerto de Lázaro Cárdenas, ampliaran su modelo de comunicación social por uno más democrático y vertical, que permitiera al ciudadano común comprender la complejidad y los tiempos del compromiso de mejoramiento social y económico en el que se trabaja. Ello contribuirá a que se establezca un principio de conciencia en la población sobre lo que hay en juego en esta gran expectativa.
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