INDICADOR Del PUERTO
Por René Chávez
** Se pugna por un destino mejor.
Lázaro Cárdenas, Mich., 10 de enero, 2022.- La zona del delta del Balsas sigue generando riqueza: El año 2021 registra cuantiosos recursos provenientes de la actividad aduanera; se consolidó aquí en el lapso una muy fuerte inversión privada en el sector siderúrgico, y la operación del Puerto de Lázaro Cárdenas evadió exitosamente el negativo pronóstico de la pandemia en lo económico y aumentó su fuerza de atracción como negocio. Y uno se pregunta: ¿Hay alguna otra zona de similar dinamismo económico en Michoacán?
¿Entonces por qué tanta extrañeza de que esta vez el Gobierno de Michoacán esté tan abiertamente decidido a anclar su plan de recuperación económica del estado justamente en esta zona? Puede ser que nos hayamos acostumbrado a la continuada postergación para capitalizara esta oportunidad que ahora el escepticismo parece imponerse al interés por la apuesta oficial de que esta vez será distinto.
Pero lo que ocurre actualmente es como despertar de un marasmo quizá condicionado por razones de políticas económicas distintas o por cuestiones de maduración del mercado o por la simple realidad de no ser parte del enfoque del momento, pero inmovilidad al fin en torno al desarrollo de este gran potencial que es el clúster cardenense y su estratégica ubicación y amplia disponibilidad territorial.
No conviene que se nos olvide que esta zona fue objeto de algunos intereses que se empeñaban en soslayarla intencionadamente, al afirmar que la vocación del Puerto de Lázaro Cárdenas era netamente industrial y que jamás tendría éxito como puerto comercial. Claro que hubo voces defensoras, quienes recomendaban ya desde entonces que los gobiernos estatales debían orientar las inversiones a puertos como el de Lázaro Cárdenas, para capitalizar las necesidades y preferencias del mercado.
Todavía el Programa Nacional de Desarrollo Portuario 2007-2030 señalaba que el puerto michoacano tenía como visión “ser el puerto más importante de Latinoamérica en el aspecto industrial”. Fue, por supuesto, un razonamiento opuesto a la visión del general Lázaro Cárdenas del Río con respecto al puerto, quien se anticipó tanto a su tiempo que el proyecto impulsado por él mismo no podría entenderse si no hubiese estado enfocado desde el principio a una lógica de comercio internacional.
Esperemos que en esta ocasión no haya una nueva polémica en torno a si conviene o no o si se puede o no aprovechar la oportunidad de esta zona michoacana que por toda su tozuda historia ya merece la atención que le concederle el Gobierno de Michoacán abiertamente respaldado por el gobierno federal; un espaldarazo central que si bien es el apoyo clave, no limita la adhesión de otros sectores e incluso de la propia población, porque finalmente conviene a todos, y mucho.
Por delante está una tarea nada fácil; eso hay que considerarlo seriamente. El área portuaria de Lázaro Cárdenas es, con mucho, uno de los grandes soportes de todo este plan de recuperación económica de Michoacán, si no es que el principal, y hay que cuidar que siga cosechando buenos frutos. La crisis del comercio marítimo ha respetado, hasta ahora, al Puerto de Lázaro Cárdenas; una de las terminales marítimas internacionales donde los navíos siguen generando importantes volúmenes de movimiento de carga, en comparación con otros puertos que, como decimos coloquialmente, “se las han visto negras”.
Por ejemplo, el Puerto de Ningbo, en China, ha vuelto a experimentar interrupciones en su operación debido a un brote de Covid en una zona comercial cercana a esta terminal y ya ha tomado las providencias del caso, aunque ello le significa desacelerar su operación. No debe olvidarse que China tiene una política de tolerancia cero para el Covid-19 con cuarentenas obligatorias y restricciones donde haga falta. Para colmo, las interrupciones operativas en Ningbo están derivando carga a Shanghai, puerto que ya está casi al tope, con aumentos de tarifas en fletes.
Del otro lado del Pacífico, en puertos norteamericanos de California la saturación de barcos portacontenedores no mejora. Los puertos de Los Ángeles y Long Beach se defienden al argumentar que llevan un buen progreso en el camino de eliminar la saturación de barcos, aunque hay analistas que opinan lo contrario.
Se cree que ante esta situación los grandes minoristas ya se replantean estrategias más creativas para resolver el problema de sus envíos y justamente aquí es donde se le abre otra gran oportunidad al puerto michoacano, y cuando dijimos líneas arriba que al puerto “hay que cuidarlo”, nos referimos a que sus conexiones carreteras y ferroviarias no vuelvan jamás a ser bloqueadas y que la vialidad central conocida como la autopista Siglo XXI sea ampliada a la mayor brevedad.
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