Por René Chávez
** La isla de la Palma después de todo.
Lázaro Cárdenas, Mich., diciembre 14, 2021.- Muy interesantes las declaraciones del titular de la Secretaría de Desarrollo Económico (Sedeco) michoacana, Alfredo Anaya Orozco, quien acaba de poner nuevamente en el escenario a la isla de La Palma como el valioso complemento estratégico del Puerto de Lázaro Cárdenas. Dormida por largo tiempo en el limbo de las indefiniciones jurídicas y los vaivenes gubernamentales, la isla es reanimada hoy con una voluntad política que la perfila como una plataforma logística, cuya superficie de aproximadamente 640 hectáreas deberá estar ocupada en cuando menos un 50 por ciento por industrias y empresas de distintos ramos en el transcurso de los próximos seis años.
Así fue planteado por Anaya Orozco, quien fue secundado por el subsecretario de Desarrollo Comercial, Rubén Medina González; un experimentado conocedor del tema de la isla de La Palma y de la actividad portuaria, luego de su paso como director general de la Administración Portuaria Integral una década atrás. El titular de Sedeco y su subsecretario establecieron claramente que la voluntad política que sustenta el resurgimiento de la isla de La Palma es de tal manera firme que la ocupación de esta estratégica superficie no parece tan distante.
Con todo, el objetivo es mayúsculo. Podría decirse, incluso, que se trata del objetivo central de desarrollo económico del actual gobierno michoacano; casi, casi el proyecto bandera de esta administración. Así lo percibimos nosotros si se considera que su concreción, en los términos planteados por la Sedeco, significará no solo multiplicar las fortalezas del clúster portuario local sino detonar niveles de progreso económico no alcanzados por Michoacán hasta la fecha.
Para tener una idea aproximada de que tipo de inversiones llegarían a La Palma habrá que referirse a la realidad experimentada por esta isla una década atrás, cuando también estuvo a punto de emprender su ocupación y desarrollo. En diciembre de 2010, se hablaba de que la isla ya contaba con clientes interesados, algunos de los cuales trascendieron pese a la confidencialidad impuesta entonces.
Un documento relacionado hablaba de firmas de maquila, transformación, logística y transporte, como GH Motors, una armadora de automóviles y camiones; Grupo TEBO, productora de piezas para automóviles; Matsushita, integradora de partes para equipos electrónicos; Artifibras, fabricante de autopartes; el Kansas City Southern México (KCSM), ferroviaria que ya proyectaba la construcción de una terminal intermodal ferroviaria; Hutchison Ports Holding (HPH), que ampliaría sus espacios para almacenajes, y Maersk, que ya ocupaba una parte en la isla y cuya diversificación de actividades requeriría de mayor espacio.
En la actualidad las condiciones para la ocupación de la isla de La Palma son distintas. En principio ni siquiera está definido el modelo de gestión que permitirá a los inversionistas interesados decidir, aunque se habla ya de tres modelos, uno de los cuales habrá de ser definido para enero próximo como el modelo rector. En siguientes columnas iremos aportando los detalles de qué modelos propone la Sedeco para administrar la La Palma.
Existen otros imponderables que según se aprecia pueden superarse con relativa prontitud, como es el caso de los mil 500 millones de pesos que hacen falta para financiar acciones iniciales en al isla, como la construcción y el equipamiento de lo que sería el parque industrial, aunque no queda muy claro qué pasará con la infraestructura necesaria y las vialidades; no hay que perder de vista que se trata de una enorme superficie de terreno, la cual se entiende que se ocupará por partes, progresivamente, pero aún así.
Se trata, en efecto, de una extensión de terreno tremendamente grande para pensar en un desarrollo total antes de una década por lo menos. Y aquí es donde entra la relatividad del tiempo, no la de Einstein, sino la de cómo corre éste para inversionistas y para la población. Mientras que para las empresas inversionistas dos o tres años apenas representan un tiempo razonable, para la población son toda una eternidad cuando ésta ha fincado sus expectativas de empleo y mejor calidad de vida en la realidad de esos eventuales nuevos empleos.
Por ello se considera importante que el discurso gubernamental referido al gran proyecto de la isla de La Palma se exponga en los términos de la realidad del tiempo que corre para la población y no solo del que conviene a la ilustración de la capacidad del gobierno para atraer inversiones.
Lo importante hoy es saber que, en efecto, La Palma resurge; que hay de por medio una voluntad política suficiente como para confiar que ahora sí habrá mayores oportunidades de negocio, de empleo, de desarrollo y de mejoramiento de la calidad de vida local. Falta el interés de los inversionistas, pero ese es el reto y la apuesta, sobre todo cuando le soltarán las amarras a la isla para convertirla en herramienta de progreso para la zona, Michoacán y México.
-o0o-
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.